sábado, 14 de septiembre de 2019

Texto

En  1979, el semiólogo italiano Umberto Eco recuperó los trabajos que venía realizando durante esa década en una obra llamada Lector in fabula, en la que deconstruía una manera de entender la lectura que venía siendo dominante en la crítica literaria y el análisis textual. Para resumirlo en pocas palabras, a riesgo de banalizar su trabajo, en Lector in fabula, Eco focalizó la actividad del lector y no la del escritor en el intercambio de textos a partir de la redefinición del proceso de construcción de significados, redefinición que le permitía el marco teórico semiótico que utilizaba. No es ese el objetivo de este trabajo, pero sí tal vez el espíritu: redefinir la mirada, entender de una nueva manera un proceso cultural. Lo que queremos hacer es revisar las formas de lectura, hacer visibles los cambios que estamos transitando hoy —mediados sobre todo por la introducción de TIC— y construir una nueva idea de lector —y de escritor— que sirva para dar cuenta de esos procesos. El objetivo de comprenderlos es intervenir en ellos, en un momento en que la lectura está en la agenda de la educación y nos convoca a toda la comunidad educativa a pensar formas de alcanzar objetivos tradicionales y a redefinir otros. Como ya es sabido, la formación para el mundo que las TIC han contribuido a crear excede con creces las habilidades de la informática y el manejo de los dispositivos. La lectura y la escritura han redefinido y acrecentado su valor en el siglo XXI, forman parte de las competencias y habilidades que los alumnos y las alumnas deben adquirir para comunicarse, expresarse, trabajar con otros, participar en la vida pública, gestionar conocimiento en los entornos de la sociedad de la información. La lectura y la escritura son procesos complejos —cognitivos, tecnológicos, sociales, culturales, históricos—. En cada contexto se actualizan en forma predominante uno o varios de esos aspectos. Para el análisis de la lectura y la escritura en el siglo XXI, nos parecen relevantes los siguientes: ● La cuestión tecnológica, que transforma el soporte de los textos y la forma de circulación y acceso a estos. ● El nuevo paradigma científico y económico denominado «sociedad del conocimiento»1 , que establece nuevas reglas en la producción del saber. ● Las nuevas formas de consumo cultural, lo que se denomina «cultura participativa»2 , una transformación en el consumo de medios masivos, especialmente protagonizada por jóvenes, que consiste en prácticas culturales en el marco de comunidades muy conectadas con un fuerte apoyo para la creación y el intercambio entre sujetos con diversos niveles de experiencias.

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